Esclavos canarios en Madeira y situación en Canarias después de la invasión castella

«» Manuel J. Pérez Rodríguez


[… Un gran contingente de esclavos canarios tiene como destino la isla de Madeira, donde quedaban destinados al pastoreo y la elaboración del azúcar… Muchos de los maestros de azúcar que como portugeses llegaron a Canarias eran, en realidad, indígenas canarios horros…]

Los indígenas canarios, durante la etapa precolonial y durante la invasión del Archipiélago, se convierten en preciado objeto en el tráfico de esclavos, en los puertos de Lisboa, Sevilla y Valencia, así como en eficaces auxiliares de castellanos y portugueses en las razias efectuadas en las vecinas islas pendientes de invasión (como es el caso de gomeros y herreños o bimbaches en las depredaciones efectuadas en La Palma y Tenerife o de los gomeros y majoreros en Gran Canaria.

Un gran contingente de esclavos canarios tiene como destino la isla de Madeira, donde quedaban destinados al pastoreo y la elaboración del azúcar. A dichas islas llegan ya de forma legal, ya clandestinamente. Tal es la cantidad de canarios establecidos en la isla portuguesa, junto a una gran masa de negros, que se llegan a tomar medidas precautorias para asegurar a la isla de Madeira de una posible insurrección, por lo que en 1490 se da mandato de expulsión a todos los canarios mayores de 10 años. El 26 de septiembre de 1491 se vuelve a tomar similar medida, exceptuándose en ambas expulsiones:
» aquel que al presente fuere maestro de azúcar y esté empleado en dicho oficio y examinado de lo que se sabe hacer…ya que devolver a Canarias a los naturales allí comprados, después de enseñarles el oficio de productores azucareros, eran sin duda abonar el terreno de la competencia…».»…los canarios cautivos quedarán en la isla y los horros serán expulsados antes de fin de Marzo bajo pena de ser apresados, puestos en la carcel y luego arrojados desde allí fuera de la isla».

Muchos de los maestros de azúcar que como portugeses llegaron a Canarias eran, en realidad, indígenas canarios horros.

Antes de la total incorporación del Archipiélago a la Corona Castellana, no solo en las correrías en pro de lograr esclavos, sino también en la invasión de las islas, los invasores tienen en un sector de los indígenas eficaces colaboradores; gomeros y gran canarios en la invasión de La Palma: naturales de La Gomera, Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura en la invasión de Tenerife, aparte de los propios indígenas que colaboran en la dominación de su propia isla, como va a ocurrir en Gran Canaria y con los bandos de paces en La Palma y Tenerife.

Una minoría de indígenas van a ser recompensados en los repartimientos de tierras y aguas efectuados por los gobernadores castellanos en las islas. Generalmente se les da pequeñas cantidades y tierras de secano, salvo algunos indígenas notables pertenecientes a la nobleza indígena, como Fernando Guanarteme, Diego de Adeje o Pedro de Lugo, que son beneficiados con grandes propiedades de tierras y aguas.

Sometido el Archipiélago Canario a la Corona de Castilla, los indígenas canarios quedan englobados en las siguientes categorías:
a) Una minoría privilegiada y libre, que es recompensada con datas en premio a su colaboración en la invasión, y libres sin ostentación de privilegio alguno, precedentes de «los bandos de paces» en su gran mayoría.
b) Esclavos, procedentes en general de los bandos llamados de «guerra» o esclavos de buena guerra, al ser vendidos. Junto a éstos, tenemos los procedentes de bandos de paces acusados de conspiración y desobediencia a la autoridad castellana (proclives, por lo tanto a reducirlos a esclavitud), enemigos sometidos y acusados posteriormente de rebelión, llamados «cautivos de segunda guerra». Situación esta que, según cree la profesora Marrero Rodríguez no se dió en la isla de Tenerife. A éstos últimos los podíamos englobar bajo la rúbrica de «infractores de paces».
c) Los deportados fuera del Archipiélago, ya libres, ya como esclavos.
d) Los horros, que consiguen la libertad por su buen comportamiento, por herencia o generalmente mediante precio o permuta por un esclavo negro o berberisco. En la situación de ahorramiento o concesión de la libertad queda reflejada una gran solidaridad entre los indígenas canarios.
A veces permanecen junto al antiguo dueño, trabajando a soldada hasta que le pague la cuantía o precio de la libertad.

e) Los alzados, que huyen a las zonas altas de las islas, pero que no se sublevan ni toman una actitud violenta con los invasores. Lo más que realizan son urtos de ganado.

(…) Los que huyen como forma única de defensa ante el enemigo más fuerte (tal es el caso de los alzados), van a ser perseguidos para conseguir su exterminio. Si en la etapa precolonial carecían de todo concepto de solidaridad entre los pobladores de las diferentes islas y hasta los diferentes reinos y menceyatos dentro de una propia isla, posteriormente van a lograrla en el sentido de que toman conciencia de raza y «como apoyo en la convivencia y medio de defensa ante los ataques enemigos». Su desarraigo se traduce en confiscaciones de tierras y ganados, de la libertad, y en una planificada dispersión, procurando que los canarios libres se establezcan en islas distintas a las de su nacimiento u origen, o bien situándolos obligatoriamente en España. De este modo se establecen colonias de gomeros en Gran Canaria y Tenerife, guanches en Gran Canaria (en Arguineguín se establece una ámplia comunidad, principalmente de originarios del bando de Anaga); indígenas de Gran Canaria en La Palma y Tenerife, etc. Todas estas medidas vienen propiciadas no sólo por los gobernadores (cualquier pretexto les servía para reducir a la esclavitud a los canarios), sino también por la Corona.

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